Discurso a cargo de don Cristián Nazer, Rector Universidad Finis Terrae

Presentación Libro 150 años del Club de la Unión de Santiago

Muy buenas tardes. Es muy grato para mí celebrar junto a ustedes la presentación del libro Club de la Unión. 150 años. Y hacerlo en esta casa, cuyos muros contienen historia y patrimonio. Porque bien sabemos que la herencia arquitectónica y artística de un país son piezas fundamentales de su acervo cultural. Algo que debemos resguardar y preservar con especial ahínco en estos tiempos, cuando a menudo la ilusión de un futuro siempre mejor, amenaza con dejar atrás todo vestigio del pasado. Porque sabemos también que difícilmente se progresa con identidad propia si no se considera nuestra memoria, ese espacio común de valores, creencias, expresiones y costumbres. Ese legado que nos dejaron nuestros antepasados y que, ni más ni menos, nos constituye como comunidad.

Por eso quiero agradecer en forma muy especial a don Miguel Zegers, presidente del Club, no sólo por invitarnos hoy a esta magnífica casa, sino por haber confiado en la Vicerrectoría de Comunicaciones de la Universidad Finis Terrae para llevar adelante este proyecto, que contó con el apoyo de El Mercurio, cuyo director, don Cristián Zegers, está hoy también con nosotros. Agradezco asimismo a las empresas auspiciadoras, GTD, Hyundai y QuadGraphics, por su importante colaboración. Las autoras me han pedido que agradezca también, y en forma muy especial, a don Alejandro Artigas, quien fue un motor tan entusiasta como incansable de este bello libro.

La trayectoria de la Universidad Finis Terrae, que habla de excelencia académica pero también de un profundo aprecio a las distintas manifestaciones artísticas y a nuestra historia, explica el interés que nos movió a participar en la conmemoración de los 150 años de esta institución, muy vinculada al devenir de Chile y cuyo edificio fue declarado monumento nacional en 1981. Es este mismo espíritu el que nos inspiró en 2012 al editar, por encargo de la Presidencia de la República, el libro La Moneda. Palacio de Gobierno de Chile.

El valor de este edificio -que en prestancia, estilo y peso patrimonial se hermana con la Biblioteca Nacional y el Museo de Bellas Artes- trasciende su belleza arquitectónica. Su emplazamiento en el corazón mismo de la capital, lo ha vuelto testigo -y protagonista incluso- de importantes acontecimientos. Tanto en su interior, a través de encuentros de figuras relevantes del quehacer nacional que muchas veces tomaron aquí decisiones que influyeron en el curso de nuestro devenir, como en su entorno inmediato. Ubicado en la columna vertebral de nuestro querido Santiago, a dos cuadras de la Plaza de la Constitución, cara a cara con la Universidad de Chile, próximo a la Iglesia de San Francisco y vecino a la Bolsa de Comercio, el Club de la Unión ha vivido en carne propia trascendentales hitos políticos, sociales y culturales.

Por otra parte, basta traspasar su umbral para advertir que aquí el arte se aprecia y se destaca; una convicción que también nos mueve como casa de estudios, y que constituyó un incentivo adicional para editar esta obra. El Club cuenta con una notable colección de arte, considerada una de las más valiosas de Chile. Conviven aquí en perfecta armonía obras de prestigiados pintores europeos y de chilenos de la talla de Pedro Lira, Valenzuela Llanos, Thomas Somerscales o Rebeca Matte.

Valorando todo ello es que Ediciones Finis Terrae convocó a participar en este proyecto a intelectuales y especialistas de primer nivel. Entre ellos, el escritor, ex ministro de Cultura y profesor visitante de la Universidad, Roberto Ampuero; el analista político, Héctor Soto; el historiador del CIDOC, Joaquín Fernández; el experto en artes decorativas, Francisco Monge; la historiadora del arte y docente de la Finis Terrae, Beatriz García-Huidobro; el crítico gastronómico, Esteban Cabezas; los decanos de Arquitectura, Felipe Assadi, y de Arte, Enrique Zamudio; el director de la Escuela de Teatro, Marco Antonio de la Parra. Vaya para ellos, y en forma muy especial a las editoras de este libro -Constanza López, Celia Eluchans y Guadalupe Irarrázaval-, nuestro profundo agradecimiento. Muchas gracias.

13 de Octubre 2014