Aniversario Nº 149 día del Socio 2013

Discurso para el día del Socio 2013
por
Miguel Zegers Vial, Presidente del Directorio del Club de la Unión de Santiago


discurso aniversario 149 club

Señoras y Señores:
En una entrevista un periodista me pregunta: ¿Qué significa para usted el Club de la Unión?, pienso unos segundos y le respondo: Para muchos socios simboliza un baluarte de civilización; para otros,

representa un artículo de primera necesidad; para algunos se asemeja a un soplo de agua fresca; otro grupo lo visualiza como un hito cultural en la historia del país; un socio lo describió una vez como una antorcha en la oscuridad; otro, asiduo al bar, con mucha coherencia señaló que el Club era para él como agua para los peces.
Don Guillermo Edwards Matte lo define en su libro como "una necesidad orientada a acercar a los hombres por la elevación de su espíritu y por sus condiciones de cultura, sin consideración a su tendencia ideológica".
Pero hay que decir las cosas como son. Mas importantes que las definiciones, que suman y suman, y con las que se puede estar de acuerdo o en desacuerdo, la realidad es que nosotros, los socios, valoramos este Club como el oro.
Cuando cruzamos las pesadas puertas de esta casa y entramos a este magnífico hall, nunca dejamos de admirarnos, al encontrarnos de lleno y a pocos metros de la calle, con este verdadero jardín o claustro; este pequeño mundo de calma solaz y tranquilidad; este lugar donde irrumpen las bondades y se alejan las desdichas. Este lugar que acoge y ampara a socios, amigos y visitantes en medio de estas gruesas murallas que nos hacen las veces de escudo defensivo contra el bullicio y el estrepito del mundo exterior.
Valoramos este Club porque aquí existe una amplia libertad para conversar, debatir e intercambiar ideas y puntos de vista sobre temas políticos, religiosos, artísticos o culturales, o los que se quiera, sin restricción alguna.
Valoramos este Club porque aquí palpamos día a día al ideal del respeto a las ideas y a las personas y porque somos testigos de los múltiples beneficios que provee; la sana convivencia; la práctica de la cortesía; las formas culturales que aquí se conservan; el cultivo de la amistad; esta magnífica arquitectura; este entorno artístico que levanta el espíritu, y nuestra estupenda gastronomía.
Para muchos socios de este Club se asemeja a una segunda casa, pero otros lo equiparan con la primera. Pero nuestro Club es más, mucho más. Lo forman personas reales: arquitectos, agricultores, abogados, empresarios, políticos de todos los colores, jubilados, periodistas, académicos, jueces... y todos directa o indirectamente participan o contribuyen a la vida de esta casa.
Observo con admiración a grupos de socios que hacen un esfuerzo sobrehumano para mantener con vida la larga tradición de la billa, billar y pasatiempos.
Diviso a los presidentes del salón Arturo Prat y del Club de los Viernes trabajando afanosamente para fortalecer a esas instituciones internas, tan importantes para el Club. Oigo con placer las risotadas y comentarios de aquellos que juegan dominó en el bar del tercer piso; celebro a aquellos socios que se estrujan el cerebro en discusiones filosóficas que no tienen solución.
Aplaudo a grupos de jóvenes socios felices, almorzando, conversando, discurriendo y debatiendo en el bar principal. Observo a Gastón Meza haciendo un enorme esfuerzo para mantener las catas de vino. Admiro la fortaleza de aquellos socios que practican deportes con disciplina espartana día a día, mientras otros se contentan con solo mirar. Observo con sana envidia a que los que hacen negocios, reales o imaginarios... Veo a aquellos que están a dieta y persiguen sin desfallecer una meta que nunca alcanzan. Veo a socios con estricto apego al precepto que exige nunca llegar a un comedor sin previo paso por al menos a un bar.
Veo a Alejandro Artigas subir, bajar, caminar, trotar y correr, sin que le mueva un pelo, haciendo un esfuerzo enorme para cuadrar las finanzas del Club. Celebro a aquellos que se sientan solitarios en el bar a mediodía sin pensar en nada por largo rato, y también a algunos que se retiran colmados y satisfechos al final del día (a veces demasiado colmados...); veo circular al que fue famoso y al que lo será mañana. Socios colectivistas, aquellos que creen que nacemos para servir al Estado y que estamos obligados a soportar sus demandas o exigencias por exageradas que sean, se ven pocos, muy pocos.
Señores: este es nuestro Club y su razón de ser. Aquí yace su quintaesencia. Aquí descansa su atractivo.
Cada socio persiguiendo su propio interés y en busca de sus propios valores. Cada uno ejerciendo su propia libertad, pero siempre respetando la libertad del otro como hueso santo. Y por debajo del semblante de cada socio, detrás de este sinfín de apariencias, un denominador común: el amor entrañable de los socios por su Club; la fuerza de gravedad que ha sido capaz de sostener a esta institución con vida por casi 150 años.
Esta es la realidad que defendemos. Por esto han combatido socios y Directores desde el inicio por allá en el año 1864. Y la tarea continúa, los desafíos no faltan. Muchas veces la contienda es desigual y la fortuna es esquiva. Pero nuestros Directores nunca se amedrentan. Nunca han arriado sus voluntades para defender la promesa que este Club representa. Nunca han perdido el optimismo y la fuerza para conservar a este baluarte de la civilización... imperturbable. Como montaña que no se mueve, para que así permanezca, mañana, y mañana, y mañana, prestando alero y protección a socios y visitantes.
Quiero terminar con unas palabras de Shakespeare, en su obra Ricardo II, donde hace una sentida defensa de su isla Inglaterra. Y salvando las distancias, siento que sus contenidos aplican a nuestra propia isla. Dice así:

"Este trono de reyes, esta isla consagrada.
Esta tierra de majestad, este asiento de Marte.
Este otro Edén, un segundo paraíso.
Esta fortaleza que Natura ha hecho para nosotros contra la plaga y la mano de la violencia.
Esta feliz raza de hombres; este pequeño mundo.
Esta piedra preciosa bañada en un mar gris.
Esta casa que nos hace las veces de muralla, como el foso defensivo de un castillo,
Contra la envidia de naciones y lugares menos felices.
Este solar bendito.
Esta tierra
Este lugar.
Este Club de la Unión."

Muchas gracias